Instituto de la Galleta. Nutrición y Salud

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Actividad fisica

Las claves de una alimentación saludable

Para llevar una alimentación saludable ésta debe ser variada, equilibrada y en su justa medida. En este sentido, podemos decir que no existen alimentos buenos o malos, y que las galletas pueden formar parte de una dieta equilibrada dentro de un contexto alimentario variado, equilibrado y sin excesos.

Por otra parte, también es necesario que esta alimentación saludable esté acompañada de un ejercicio físico considerable. Su práctica habitual es una herramienta básica para ayudar a mantenerse sano y controlar el azúcar en sangre. Realizar ejercicio regularmente no solamente contribuye a mejorar la forma física y prevenir la obesidad, sino que también ayuda a tolerar mejor la glucosa, disminuyendo la resistencia a la insulina.

Llevar una vida físicamente activa produce numerosos beneficios, tanto físicos como psicológicos para la salud. Por el contrario, lo que está demostrado es que el sedentarismo supone un factor de riesgo para el desarrollo de numerosas enfermedades crónicas.

Actividad física en el niño y adolescente

La actividad física en la infancia y la adolescencia es fundamental para el desarrollo, y además, para la prevención de la obesidad.

El ejercicio físico en el niño va a contribuir a los procesos de desarrollo y maduración de su potencial genético. La actividad deportiva entendida como juego o actividad lúdica que implique movimiento, mejora significativamente las funciones cardiovasculares y contribuye a una adecuada maduración del sistema músculo-esquelético y de sus habilidades psicomotoras.

Además, el ejercicio físico continuado, acompañado de una dieta equilibrada, contribuye a la regulación del peso corporal, evitando la aparición de obesidad, tanto en la infancia como en la vida adulta (el 80% de los adultos obesos han sido niños obesos). También va a ayudar a la prevención de las enfermedades degenerativas como la arteriosclerosis, estrechamente relacionada con las enfermedades cardiovasculares.

En el niño un entrenamiento regular produce beneficios en las habilidades motoras y cognitivas, siendo beneficioso también para sus relaciones personales y en el grupo social que le rodea, aprendiendo a integrarse y obteniendo bienestar físico y psicológico. Todos los beneficios que se obtienen de una vida activa son especialmente significativos a partir de la pubertad.

En definitiva, ¡hay que alimentarse de adecuada y moverse con frecuencia!

Fuentes: Instituto de la Galleta, Estrategia Naos.